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La piel de toro.

Los Barscunes.

Los Barscunes. Los barscunes eran el pueblo instalado en Navarra cuando penetraron los pueblos indoeuropeos, y que no fue absorbido por estos.

Las poblaciones autóctonas de Navarra, de raza Pirenaica, no ofrecieron mucha resistencia a la penetración cultural y militar indoeuropea. Sea que esta fuera numerosa y poderosa, o bien se tratara sólo de una casta dominante por el uso de los metales (y las armas de metales), del caballo y los carros, los autóctonos se dejaron seducir por la cultura de los recién llegados. En poco más de cien años la religión aportada por los grupos protoceltas fue adoptada plenamente.

No debió existir ningún problema para el reparto del territorio: los protoceltas (y los celtas después) elegían territorios llanos aptos para el cultivo, para el establecimiento de poblados y para la circulación a caballo; los autóctonos conservaron las zonas agrestes del territorio, de caza abundante, y adecuadas para sus ganados.

En poco tiempo debió producirse un activo comercio entre los poblados protoceltas (y después celtas) y los pobladores locales. Muchos autóctonos se establecerían en los poblados de aquellos, para realizar diversos trabajos. Además algunos de estos poblados debían situarse sobre antiguos emplazamientos indígenas por lo que el elemento humano local ya existía.

Resulta aventurado decir si la presencia protocelta y celta fue numerosa y constituyó una gran parte de la población. Sabemos que a algunas regiones llegaron muchos indoeuropeos pero a la zona Pirenaica probablemente la aportación no fue importante en número (probablemente unos pocos centenares), basándonos en las siguientes razones:

- a) A pesar de la enorme influencia cultural que ejercen, la lengua persiste. Naturalmente sabemos que la influencia cultural romana posterior tardo ocho siglos en eliminar las lenguas autóctonas (y no lo logro con la lengua de los vascones) y como los pueblos indoeuropeos solo gobernaron durante unos quinientos años el argumento no es decisivo.

- b) No hay restos antropológicos notables de origen indoeuropeo en la población Navarra y Vasca. Aunque en la época los cadáveres eran incinerados, y los estudios deben realizarse sobre la antropología de los presuntos descendientes, los rastros étnicos que pueden percibirse son escasos, y desde luego no han existido en Navarra los tipos rubios, altos y rectilíneos que por ejemplo se observaban no hace muchos años en Asturias y que eran de claro origen celta.

Frente a la aportación de pueblos indoeuropeos (unos pocos centenares) existía una población local que debía acercarse a unos miles de personas. Los indoeuropeos ejercen su influencia sobre los pueblos más cercanos, y unos cientos de pobladores locales quedarían celtizados en un periodo corto, mientras varios miles, se resistirían a la absorción cultural y política y permanecerían orgullosamente independiente en las montañas: son los barscunes.

Su nombre podría significar «Los Altivos», «Los Orgullosos», «Los de Arriba», «Los de las Alturas», «los de Las Montañas», etc... Quizás su nombre significara «Los de la parte alta» y la tribu constituida por la población de la Baja Navarra se llamara en contraposición «Los de la parte baja» (lo que incluso podría determinar una desmembración tribal más antigua, incluso con una composición diferenciada).

Evidentemente no todos los barscunes vivían en los montes inaccesibles y eran salvajes. Una buena parte de la población autóctona quedo en zonas alejadas de los asentamientos indoeuropeos, pero percibió su influencia. Sin duda se crearon mercados y se comercio con las zonas celtizadas, y con toda seguridad existió una ciudad donde llegó a acuñarse moneda, en la cual se utilizó el gentilicio tribal: Barscunes.

La cultura de los indoeuropeos fue atrayendo cada vez a un mayor numero de pobladores autóctonos. La población principal donde se establece la casta celta, tiene a su alrededor varias aldeas, que son progresivamente celtizadas. Los primeros celtizados ejercen luego como agentes de la celtización. La invasión de los galos no tuvo mucha incidencia en Navarra, pues no se establecieron ni en la zona Media ni en la Alta, aunque difundieron su cultura hacia el 400 a.C. a las poblaciones ya celtizadas. Cuando los iberos llegan a la región en torno al 300 a.C., la mitad de la población esta celtizada, mientras la otra mitad persiste en sus tradiciones anteriores, y conforma un pueblo homogéneo y relativamente unido, forjado en un periodo entre el 800 y el 300 a.C. aproximadamente.

De su unidad puede ser una prueba la existencia de la moneda mencionada, probablemente emitida en un lugar que debía ser una especie de capital de los barscunes, lugar de reunión (comercial y/o política) y de culto. Independientemente de esta unidad se dan diversos niveles culturales entre los barscunes: algunos grupos de los lugares más inaccesibles viven todavía en el Neolítico Tardío o en el Bronce; otros, de lugares mejor comunicados, asemejan sus hábitos a los de los pueblos indoeuropeos.

No sabemos hasta que punto penetro la religión de los pueblos indoeuropeos entre los barscunes en estos primeros siglos; lo cierto es que la lengua hablada por los barscunes no debió acusar muchas influencias celtas, lo que constituía una de las diferencias con las poblaciones celtizadas que antaño pertenecieron al mismo tronco pirenaico.

Antes del 250 a.C. los celtizados son iberizados, sin que sepamos muy bien como ocurrió (no hay que descartar una simple iberización por asimilación cultural, sin existir una conquista militar). Los pueblos celtizados se convierten en pueblos celtiberizados. Quizás al Sur del Ebro, con mayor porcentaje de población celta, con mayor cohesión social, más importancia económica, y más capacidad militar, la resistencia fue mayor, pero en Navarra debió ser breve.

Una vez celtiberizados se inicia una época de intercambios comerciales. El comercio con los poblados iberos del Este, y con los celtiberos del Sur es intenso. Se adopta el alfabeto ibérico, y con este alfabeto se emiten monedas para el comercio.

Los barscunes no quedan aislados de este movimiento comercial. También emiten sus monedas, y cuando lo hacen usan el alfabeto ibérico (pues no debían conocer otro).

Así los barscunes se iberizan sin intervención exterior directa, mientras el resto de la población de Navarra esta celtiberizada, probablemente como resultado de una influencia exterior decisiva. En este contexto, la población celtizada al iberizarse adopta en menor grado las influencias lingüísticas ibéricas que la población no celtizada del Norte, pues seguramente la primera dispone de un vocabulario más amplio y por otras causas que hacen más difícil la penetración lingüística. En cambio la lengua de los barscunes se iberiza con cierta profundidad, aunque no de forma decisiva. La similitud de la lengua de los barscunes con la que hablaban las poblaciones de Aquitania, hace pensar que la influencia ibérica, presente en ambas, no es decisiva (para varios historiadores la influencia lingüística ibérica sobre los aquitanos y vascones es solo superficial y motivada por intercambios comerciales).

Las culturas extendidas por la zona de los Pirineos y Aquitania permanecieron pues en el mismo territorio sin recibir decisivas influencias celtas o ibéricas. Si acaso la cultura indoeuro-pea penetro con más profundidad en el Sur de Navarra, deteniéndose el proceso con la llegada de los Romanos, cuando surgen las ciudades y emigran hacia ellas los montañeses provocando la extensión generalizada de la lengua hablada por los barscunes (luego vascones) más iberizada, similar a la hablada en Aquitania.

La incidencia étnica de los iberos en los barscunes fue pequeña, como también lo fue con los pueblos celtizados del Sur, que en todo caso fueron iberizados por un numero relativamente pequeño de Iberos. La influencia cultural, lingüística y étnica de los iberos sobre los barscunes no se extendió a lo que llamaríamos el «arriere pays»

Poco después del 250 adC el pueblo de los barscunes y las poblaciones celtiberizadas del sur, ya forman un único pueblo: los vascones. Sea por conquista de unos por otros o por la mezcla voluntaria de ambas comunidades, la homogeneización de la población de toda la región Navarra se hace general, conservando unas características propias que debe a su ubicación geográfica.

@t.

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