Sinopsis de la HISTORIA de Andalucía.
Prehistoria.Los primeros poblamientos conocidos en Andalucía datan del Paleolítico. En Granada fue encontrado el Hombre de Orce del Paleolítico Inferior, que podría esclarecer el origen del poblamiento europeo. Del Paleolítico Medio ha sido encontrado un hombre de Neanderthal en Gibraltar y otros restos en Granada.
El Neolítico se caracteriza por la aparición de la agricultura, la ganadería y una primitiva industria cerámica. Posteriormente, la edad del Bronce tiene dos principales exponentes en tierras andaluzas: las culturas de los Millares y el Argar, ambas en la actual provincia de Almería. Merece especial mención la gran expansión del vaso campaniforme, que aunque probablemente no fue inventado en Andalucía, aquí alcanzó una importante difusión.
Edad Antigua.
En el primer milenio antes de Cristo se asienta en Andalucía el primer Estado con organización sólida en lo político, lo social y lo económico. Se trata de Tartessos, a quienes conocemos por los contactos que tuvieron con los mercaderes fenicios y griegos que llegaron hasta las costas andaluzas. Aunque no sabemos mucho de ellos, los yacimientos arqueológicos nos han permitido tener algún conocimiento de sus costumbres; entre estos yacimientos destaca el Tesoro del Carambolo, descubierto en 1958. Tras la batalla de Alalia, Tartessos queda incorporado a los cartagineses.
Los púnicos o cartagineses eran descendientes de los fenicios, un pueblo originario de las actuales Siria y Palestina, quienes fundaron Gadir (hoy Cádiz) en 1100 a.C. A partir de entonces se mantienen unas estrechas relaciones entre Andalucía y otros pueblos del Mar Mediterráneo. Desde la conquista de Tiro por los babilonios, fueron los cartagineses los que relevaron a los fenicios en el comercio mediterráneo, rivalizando con los griegos por el control de las costas andaluzas. Con los cartagineses se produjo un gran desarrollo demográfico en Andalucía; sin embargo, fueron derrotados por los romanos en las Guerras Púnicas.
Aunque de menor importancia, también hay que destacar la presencia de la civilización griega, quienes fundaron Mainake (que se supone próximo a Málaga). Entre los pueblos prerromanos de Andalucía contamos los turdetanos, bastetanos, libio-fenicios, oretanos y celtas.
Periódo romano.
En la Segunda Guerra Púnica, los cartagineses abandonan Andalucía y su presencia es sustituida por la de los romanos, los cuales sufrieron focos de resistencia, como en Astapa o el caso de Viriato. En principio, los romanos dividieron Hispania en dos provincias, la citerior y la ulterior, perteneciendo Andalucía a ésta última, hasta que Augusto impuso una nueva división administrativa, creándose la provincia Bética (con capital en Corduba) excepto el alto Guadalquivir y el extremo oriental de la Comunidad, que pertenecían a la Tarraconense.
El alto grado de desarrollo de Andalucía explica la rápida absorción de las costumbres romanas. La romanización que sufrió la Bética sirvió de modelo a otros territorios del Imperio Romano; este grado de romanización podemos verlo patente en la cantidad de figuras célebres que la Bética aportó a Roma, como el emperador Trajano, o el filósofo Séneca. En el siglo IV se produce la aceptación romana del Cristianismo, con lo cual se introduce esa religión en la Bética, y tras la división del Imperio Romano en dos partes, Andalucía asiste a la llegada de los pueblos germánicos.
Edad Media.
En el siglo V Andalucía recibe las hordas germánicas de suevos, alanos y vándalos. Éstos últimos se quedarán durante poco tiempo antes de pasar al Magreb. Sin embargo, son los visigodos los que acaban fundando un Estado en Hispania, conservando la organización del Estado romano. La resistencia a la presencia visigoda es importante y eso origina el asentamiento de los bizantinos en las zonas costeras del Levante y el Sur, motivados por la idea de Justiniano de reunificar el Imperio Romano. La administración visigoda era bastante caótica, caracterizándose por constantes luchas de poder y sublevaciones de los nobles. La última de ellas, la pugna entre Rodrigo y los sucesores de Witiza, origina la llegada de la civilización árabo-islámica en 711.
Civilización andalusí.
La hipótesis más probable de la expansión árabo-islámica por tierras visigodas supone que los árabes acudieron llamados por los sucesores de Witiza para derrocar al rey Roderico (Rodrigo). Eso hay que asociarlo al carácter expansionista de la civilización árabo-islámica, que debido a la flexibilidad de su recién nacida religión, daba grandes ventajas fiscales a quienes se sometieran a su mandato. Así, entre 711 y 732 llegaron hasta los Pirineos y el Mar Cantábrico, zonas que no llegaron a anexionar. En 756 Abderramán I proclama el Emirato Independiente con capital en Córdoba después de huir de Damasco al llegar los Abbasíes al poder. En este período sobresale Abderramán II, el cual llevó a Al-Andalus a una islamización plena, destacando el especial auge de Córdoba como capital y la imposición de una estructura estatal al estilo árabe.
En 929 Abderramán III se proclama califa, desligándose así totalmente del califato de Damasco. Comienza la etapa de mayor importancia del periodo andalusí, en la cual Al-Andalus se convierte en un Estado con una gran importancia en el comercio internacional, manteniendo relaciones con el Imperio Germánico y Bizancio, y convirtiendo a Córdoba en una de las ciudades principales del comercio en el ámbito mediterráneo, con Constantinopla y Bagdad. La última figura de relevancia de este período fue Almanzor (primer ministro de Hixem II), que dirigió duras campañas militares contra los cristianos del norte. Poco después de su muerte se derrumbó el Califato, dando paso a los Reinos de Taifas.
Este desmembramiento del territorio andalusí es la ocasión que sirvió a los cristianos para avanzar en su conquista, lo cual movió a ciertos reyes andalusíes a pedir ayuda a los almorávides. Éstos establecieron un imperio a ambos lados del Estrecho de Gibraltar, sin embargo no pudieron evitar un nuevo desmembramiento en los segundos reinos de taifas. El último periodo de unidad andalusí lo constituye la invasión almohade, que traslada la capital a Isbilya (Sevilla). Sin embargo, la derrota en la batalla de las Navas de Tolosa (ya en tierras andaluzas) es un golpe de muerte a la civilización andalusí, que acaba desmembrada en los terceros reinos de taifas, los cuales aprovechará Fernando III para conquistar el valle del Guadalquivir. El terreno restante, el Reino de Granada, sobrevivirá hasta 1492, cuando los Reyes Católicos terminan la conquista.
Edad Moderna.
Tras la conquista, Andalucía queda casi desierta debido a la expulsión de los mudéjares. Castilla organiza repoblaciones de las cuales no nos quedan documentos asegurando éxito. Sin embargo, en el siglo XV se produce un importante crecimiento demográfico, ayudado sin duda por la fertilidad de las tierras abandonadas por los andalusíes. La campaña de expansión castellana en América durante el siglo XVI causará un periodo de esplendor en Andalucía occidental, especialmente en Huelva, Sevilla y Cádiz, debido a su situación como puerta de salida hacia América. Sin embargo, el siglo XVII es desastroso para Andalucía, por las epidemias de peste que sufrió. Se produce así mismo una nueva señorialización de las tierras, con el consiguiente perjuicio para los campesinos andaluces. Los abusos fiscales del Conde-Duque de Olivares llevan al Duque de Medina-Sidonia a organizar una revuelta independentista en Andalucía, donde pretendía formar un reino independiente con él en el trono, pero las tropas españolas sofocan la rebelión, siendo sus colaboradores condenados a muerte. En el periodo entre 1640 y 1655 se producen revueltas en varios puntos de Andalucía por la crisis económica.
La Guerra de Sucesión (1700) apenas tuvo repercusión en Andalucía, que estuvo desde el principio del lado de Felipe de Anjou. Sin embargo, la escuadra inglesa y holandesa atacan en 1702 la costa atlántica cercana a Cádiz, y aunque fracasan en su intento de establecerse allí, toman Gibraltar en 1704 aprovechando su indefensión.
En este siglo se da una importante repoblación, obra del ilustrado Pablo de Olavide, en la cual se establecen más de 1.400 familias, que sufren una profunda asimilación cultural.
Edad contemporánea.
Andalucía vivía una época dorada hasta el comienzo del siglo XIX. La Guerra de la Independencia y la independencia de las colonias españolas en América tiene consecuencias fatales para Andalucía. Durante la Guerra de la Independencia se redacta en Cádiz la primera constitución democrática de España (promulgada el 19 de marzo de 1812), derogada poco más tarde por el rey Fernando VII, hasta cuya muerte no se pudo superar el absolutismo. Sin embargo, el período liberal tampoco ayuda a Andalucía, pues se pasa de un gobierno absolutista a un gobierno de unos pocos, que sólo legislan a su favor. Las revueltas se siguen sucediendo por todo el territorio andaluz, y hace su aparición el bandolerismo. La grave crisis económica conducirá a los andaluces a apoyar la revolución de 1868 (la Gloriosa), aunque la república cantonal a la que da lugar fracasa casi inmediatamente, dando paso a otro período monárquico.
En 1883 se aprueba la Constitución Federal de Antequera, que fue un intento fallido por dotar a Andalucía de un Estado independiente que se integraría voluntariamente como estado federal en una federación hispánica,fruto de las convulsiones vividas desde la revolución de 1868.
Este nuevo período monárquico no arregla ninguno de los problemas existentes, salvo la guerra civil desatada por el cantonalismo. No prospera la burguesía autóctona y los recursos naturales son explotados por empresas extranjeras; los latifundios no se modernizan y el comercio no sale de su crisis. La inmovilidad política propiciada por el turno de partidos y el caciquismo agrava aún más la situación y aumenta la miseria reinante en Andalucía. Con la pérdida de las últimas colonias en 1898 Andalucía toca fondo, con unos niveles de paro y hambre extremos. Estas situaciones hacen surgir en Andalucía todo tipo de movimientos obreros, desde el comunismo hasta el anarquismo, así como el andalucismo regionalista y nacionalista. La dictadura de Primo de Rivera entre 1923 y 1930 traerá consigo leves mejoras para Andalucía, destacando el declive del caciquismo.
Siglo XX.
Tras la caída de la dictadura, la transición fue especialmente ajetreada. Proliferó la representación republicana en los Ayuntamientos, lo cual desembocó en la proclamación de la Segunda República Española. Este nuevo período intentó resolver los grandes problemas de Andalucía, entre ellos la Reforma agraria y el analfabetismo. Sin embargo, la inestabilidad política y la corta duración del período republicano no permitieron grandes cambios en la situación andaluza. Blas Infante, actual Padre de la Patria Andaluza, junto con los miembros de la Asamblea de Ronda aprobaron en 1918 la oficialidad de la bandera de Andalucía, una de las más antiguas de Europa, y se crearon el escudo y el himno. Es de reseñar que fue redactado un borrador de Estatuto de Autonomía para Andalucía y una gramática nueva para la lengua andaluza, que no llegaron a entrar en vigor debido al estallido de la guerra civil.
La Guerra Civil se inició en el corredor Sevilla-Jerez-Cádiz, siendo secundada en Córdoba y Granada, pero no en el resto de la Comunidad. Sin embargo, en Andalucía la guerra no fue tan dramática como pudo ser en otras regiones, reduciéndose a batallas menores; el suceso más trágico fue el bombardeo alemán sobre Almería cerca del final de la guerra. Desde aquel momento se instaura el franquismo, un sistema centralista y dictatorial dirigido por Francisco Franco. Este sistema comienza por destruir todo resto de democracia restante, deshaciendo los pequeños avances realizados en la reforma agraria y llevando al país a la autarquía (y al racionamiento de los bienes que conllevaba) hasta principios de los cincuenta. A partir de los sesenta se van produciendo ligeros cambios en el sistema, desde el desarrollo del turismo en las costas mediterráneas, pero también la salida de miles de emigrantes (sobre todo del campo) cuya situación no era nada buena. Se fomentó la industria por medio de los planes de desarrollo, que incluían Sevilla y Huelva en una primera fase y Córdoba y Granada en la segunda, y se mejoraron las autopistas y el transporte por carretera. Sin embargo, todos estos cambios de apertura vinieron aparejados a un creciente movimiento de desacuerdo con el régimen, que cada vez costaba más reprimir. En 1973 resurge el movimiento andalucista de la mano de Alejandro Rojas Marcos; dos años después muere Franco y con él, el régimen que creó.
La transición democrática fue ampliamente apoyada en Andalucía, dejando así paso a una monarquía parlamentaria que hoy sigue vigente en Andalucía. Se establece un gobierno autonómico provisional en 1978, y tras la promulgación de la Constitución de 1978, se inicia el proceso autonómico, paralizado sin embargo por los distintos criterios de la Junta de Andalucía y el gobierno de UCD; éstos últimos intentaron imponer la vía de la autonomía reducida por el artículo 143 de la Constitución, dado que el Estatuto de la Segunda República no llegó a aprobarse, mientras que la Junta de Andalucía optaba por la de la autonomía plena del artículo 151. Cerca de dos millones de andaluces se manifestaron por todo el país pidiendo la autonomia por la "vía rápida". Esto se decidió en un referéndum, tras el cual finalmente Andalucía adoptó la autonomía plena, no con pocas dificultades, ya que se hicieron campañas para la confusión del pueblo y se le dio voto a los fallecidos para dificultar su aprobación.
Después de esto, Andalucía ha entrado en una época de lenta recuperación, en la que a pesar de seguir por detrás de la economía estatal, el ritmo de crecimiento es mayor. En 1992 se inaugura el primer tren de alta velocidad entre Sevilla y Madrid, se celebra la exposición universal de Sevilla y en estos años se ha potenciado aún más el turismo, sobre todo en la costa del Sol.
@t.
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